
Dejar que me atraviese la vida.
Hola, bienvenida a esta entrada. Hoy os quiero compartir desde el audiovisual.
Desde una reflexión personal, planteo posibles respuestas a la incomodidad.
A cómo nos relacionamos con el dolor, con el sufrimiento, con la vida en general y cómo queremos, inconscientemente, escapar del dolor (por lo tanto de la completitud de la vida).
Querémos vivir la vida en alegría pero no en malestar. Queremos todo lo bonito obviando lo «feo». Creyendo que la vida es solo una cara de la moneda.
¿Cómo dejo que me atraviese la incomodidad si estoy sufriendo?
Eligiendo no posicionarte en el sufrimiento, si no aceptando que lo que sucede te duele pero no me aferro al dolor y hago bandera del sufrimiento.
Acogiendo ese sentimiento que nace, validarlo y desde el cuerpo; sentír para qué está ahí, qué te está marcando, qué pauta, qué herida, qué expectativa…
Hay preguntas que no tienen respuestas lógicas.
Personalmente me ayuda mucho «Guardar la mente en el corazón» para que este me guíe en mis pasos.
No enemistarme con lo que siento, no enemistarme ni fustigarme si he elegido inconscientemente aferrarme al sufrimiento pues somos humanos y es un proceso de vida que hemos de vivir.
Y, SOBRETODO, aceptar que la vida es dualidad y que en la aceptación de esto hay completitud.
A continuación te dejo varias propuestas prácticas para poder dejarte atravesar por la incomodidad:
- Permitirte sentir lo que estás sintiendo. No huir.
- Bajar al cuerpo y sentir dónde se instala esa emoción incómoda. Así podré ver cómo me está limitando esto a actuar y tomar acción en mi vida AHORA.
- Cerrar los ojos, respirar profundo e identificar dónde se instala la emoción, el dolor, etc.
- Recordarme mi humanidad y la dualidad que compete la vida.
- Preguntarme para qué está aquí esta incomodidad.
Deseo que te haya ayudado este post.
Gracias por estar aquí.
Con Gratitud y Devoción,
Tatiana.
Leave a comment