¿Desde dónde miramos?

¿Desde dónde ves?¿Con qué miras?¿para qué?

«SOLO VEMOS AQUELLO QUE MIRAMOS Y MIRAR ES UN ACTO DE ELECCIÓN». John Berger.

Yo puedo elegir ver en ti lo bello, la belleza profunda y real -no la hegemónica si no la primordial que habita en todos los corazones, en todos los seres-, en cambio solemos elegir desde un prisma o lentes de negatividad -quizás de manera inconsciente, (dificultad, no merecimiento, carencia, incredulidad, victimismo, alegría, positivismo tóxico…)- Pensamos que falta algo, que estamos rotos, que estamos enfermos pero según Bell Hooks, «Lo único que hay de enfermo en nosotros son los secretos que guardamos».
Esos secresto a los cuales no le dejamos salir, no permitimos que atraviesen el cuerpo, salgan de la mente y se «resignifiquen». Esos secretos que nos pesan, nos duelen, nos avergüezan…. 
Sin embargo es preciso aceptar esos secretos para tomar una vía más compasiva y que nos cuida, por que si elijo ver la vida en función de todas las desgracias que me han sucedido, inevitablemente, creeré y no me sientiré tan responsable de mi presente, justificándome en ellas una y otra vez.

Decidimos mirar desde ese prisma porque, -ese prisma, esa visión y elección- nos devuelve a una identidad. Nos devuelve la mirada a una construcción egoica de quién soy y qué fachada o disfraz necesito mantener para mi seguridad. Como dice John Berger:
«Nunca miramos solo una cosa; siempre miramos la relación entre las cosas y nosotros mismos….. constituyendo lo que está presente para nosotros tal cual somos». 

La mirada está condicionada por nuestras experiencias materiales, que dependiendo de cómo lo hayamos procesado (es decir que la mente y el cuerpo estaban en coherencia) nos predispone en una dirección u otra. Pudiendo ver oportunidades en cada obstáculo o motivos para abandonar.

¿CUÁL ES LA VISIÓN DEL YOGA Y QUÉ RECURSOS PUEDO HACER?

Bajo la visión del yoga, nos relacionamos, vinculamos y miramos bajo un prima tubular que se identifica -que no ve más allá- de su cuerpo físico y todas las experiencias que vive como sujeto y no como observador.

Vivir la experiencia a través de lo que el cuerpo quiere sentir, percibir, oir, degustar, oler (objetos de los sentidos)… es vivir detrás del deseo consiguiendo así y perpetuando apegarnos a la experiencia ,a la identidicación con el ego y por ende, rechazando todo aquello que no está dentro de mi abanico de deseos, gustos e identidad.

La propuesta del yoga es poder apartar el velo de la ignorancia – que no es ser más listos que nadie ni desarrollar solo las capacidades intelectuales, porque recordemos que esto solo hace darnos identidades, disfraces y trajes a los que aferrarnos- si no caminar hacia la verdad de lo que una es, pudiendo ver más allá de las emociones, de los sucesos, de las circunstancias sin apegarnos a ellas.
Si no soy las emociones que siento, ¿qué soy?. Si no soy las experiencias que vivo, ¿qué soy?. Si no soy el cuerpo en el que vivo, ¿qué soy?. Si no soy mamá, hermana, pareja, amiga…¿Qué soy?.

Además esa «sobreidentificación» hace que juzgemos al otro – como piensa, vive, siente, actúa, se viste, habla, lo que escucha, en lo que trabaja, la forma en que se relaciona- pudiendo llegar a la perjudicial superioridad moral y por lo tanto crear rechazo a lo diferente y/o desconocido. Es un pequeño gran bucle decadente hacia el sufrimiento.
En yoga lo que origina el sufrimiento es (Kleshas):

Avidyā (Ignorancia. Confusión sobre quién soy)

Asmita (identificación con el ego)

Rāga (apego)

Dveṣa (rechazo)

Por lo tanto, hemos de ir en nuestro día a día en cada pensamiento, acción, relación, bajo esta conciencia; no tomándonos de forma personal lo que otros nos dicen, no creyendo que somos las emociones o solo lo que el cuerpo experimenta, no apegándonos a roles ni formas ni creencias concretas. Reconociendo que estamos viviendo la experiencia de vida bajo este cuerpo, sabiendo que como seres humanos y vinculares necesitamos del otro e inevitablemente el apego siempre estará (apego al hijo, a la pareja, al trabajo…) pero puediendo poner conciencia para no dejarnos arrastrar por ello.

Es desde aquí, día a tras día, práctica tras práctica que podemos desarrollar una mirada más justa y compasiva de quién somos, cómo podemos relacionarnos, ver cómo siente el otro y reconocernos como lo mismo (aunque vivamos distintas experiencias).

Solo puedo ser justa conmigo cuando reconozco lo que soy, lo que necesito (no a través del deseo). Cuando dejo de justificar mi comportamiento por lo que me ha sucedido o dejado de suceder en el pasado, me responsabilizo de mi realidad y voy trazando un camino de cuidado y atención a las necesidades. La justicia es la capacidad de ver el mundo y a nuestra persona tal como son y no como nos gustaría que fuesen.

Este tema da para mucho, hay mucho que abordar desde esta perspectiva y el yoga tiene mucho que decir al respecto, sin embargo, trato de hacer un pequeñísimo resumen e intento de explicar cuál es su visión. Pero bueno, ya está bien de tanta «teoría o conceptualización», vamos a llevarlo a la práctica que es lo que el yoga siempre nos dice y lo que realmente nos interesa:

Meditación: ¿Quién soy yo? (vernos más allá de lo obvio y del cuerpo) (qué soy si no me afectan las cosas, qué soy si….)

Meditación respiración: Om inhala, Om exhala. (calmar la mente)

Sin duda la práctica diaria, el decidir sentarnos a aquietar la menta, a escucharnos, a descubrir lo que hay en nosotras es primario para «desbloquear» ese secreto, para dejarle espacio, conocer nuestras conductas y reacciones así como su porqué. Pudiendo dejar espacio al cuerpo para que se relaje, segrege las hormonas y sustancias bioquímicas necesarias para poder atendernos como necesitamos, como es siempre mejor para una.
También hay ocasiones en el que la maraña se siente tan grande que no somos conscientes de las gafas que llevamos puestas ni el color de sus lentes,-ni por lo tanto de lo que nos condiciona, ni de la dirección que seguimos caminando-, aquí es muy útil el acompañamiento a través del coaching [inmersión raíz] para ayudarnos con herramientas concretas para ir a la raíz del condicionamiento aplicando así una solución, para poder ayudarnos a desarrollar una mirada más justa, amable y responsable.

¿Y sí nos ayudamos a nosotras mismas a desarrollar una mirada más justa y amable?

COACHING

YOGA

ENCUENTROS 

Gracias por estar aquí, deseo que te sirva.

Con cariño.
Tatiana.

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